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A todos aquellos que siguen creyendo en la fuerza y el poder de las palabras

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lunes, 2 de mayo de 2011

La incógnita de la pobreza






Es curioso pensar que una niña como mafalda se hace la misma pregunta que la mayoría de los gobiernos y las ONGs, o que en teoría deberían de estar haciéndose.
Ésto es lo que siempre me atrajo y me sorprendió de Mafalda, su capacidad de hacernos reflexionar sobre los temas más serios, conflictivos y polémicos de la manera más cotidiana y natural posible, con la simple pregunta de una niña pequeña y curiosa.
Ojalá todos los dirigentes tuvieran una figura como ella, una hija pequeña que busca la solución a los mayores problemas de la humanidad en sus padres, a quienes les hace las famosas preguntas del por qué...

lunes, 11 de abril de 2011

La importancia de la educación


Bien cierto es que si todos tuviéramos inquietudes como las de Mafalda a una edad tan temprana, el panorama político internacional no se encontraría en el estado en el que se encuentra actualmente, ¿o acaso alguien piensa hoy en los damnificados en Haití, la pena de muerte vigente de la que alardea de ser la primera potencia mundial o el sometimiento y la tortura de la mujer a lo largo de la geografía mundial? Por favor, que cosas tengo, a 5 días de un clásico Madrid-Barça lo único en lo que pensamos es en el resultado del mismo.









martes, 1 de marzo de 2011

La crisis desde un punto de vista diferente

  



Es gracioso pensar que las preocupaciones y dudas de una niña pequeña como Mafalda, aun teniendo en cuenta lo especial que es, coinciden con las de los dirigentes de nuestro loco y destartalado mundo..."¿La crisis tendrá hormonas de crecimiento para llegar hasta dónde?, Mafalda, Quino.





domingo, 28 de noviembre de 2010

Soluciones sencillas para problemas complicados











Como siempre, Quino nos ofrece con este personaje tan querido por todos, la mirada de una niña bastante perspicaz que nos hace plantearnos muchas cosas.
En esta ocasión, Mafalda convierte una situación cotidiana en una refelxión sobre política internacional, así como la necesidad de solucionar los problemas de una manera rápida y sencilla.
Si librar a los pueblos oprimidos por un gobierno autoritario fuera tan sencillo como pasar el plumero por un globo terráqueo, este artilujio de limpieza pasaría a ser nuestro mejor amigo, desbancando así al perro de su puesto actual.
Aunque a esta solución le acompañaría un problema, ¿quién debería de hacer uso de dicho plumero?

domingo, 24 de octubre de 2010

La ansiada normalidad

Si ahora mismo alguien se acercara y os preguntara: ¿qué prefieres, una vida de rutina y normalidad, o una repleta de sorpresas? Estoy segura que todos optaríais por la opción de las sorpresas, para qué engañarnos, yo también lo haría.
Pero, como alguien me ha hecho reflexionar esta semana, os diré que en el fondo una vida rutinaria es lo que todos necesitamos porque, vivir sin tener estabilidad, sin saber qué ocurrirá mañana, no es manera de vivir.
Normalmente, esta manera de mirar la vida se achaca al hecho de hacernos mayores, madurar. Y, por el contrario, el desear una vida llena de sorpresas se relaciona con la gente joven que espera poder maravillarse día a día con el mundo que les rodea.
Pues bien, yo me he dado cuenta que vivir a base de sorpresas sería tan cansado como desesperante. Si no sabes qué es lo que va a pasar mañana, si no sabes siquiera dónde estarás, ¿cómo vas a poder mantener una vida "normal"?
Puede que algunos no busquen una vida así y prefieran pasar el resto de sus días de aquí para allá, conociendo mundo y descubriendo gente. A mi me encantaría poder viajar y vivir experiencias inolvidables pero, sinceramente, en un momento determinado necesitaría un lugar al que volver, donde sentirme en casa, rodeada de la gente que me importa, con una rutina que me permita saber qué ocurrirá mañana.
Con esto no quiero excluir a las sorpresas de mi vida por completo, para nada.Todos necesitamos despertarnos algun día y ver que algo ha cambiado, que hay alguien que se acuerda de ti y que por verte sonreir ha hecho una tonteria tan grande como alquilar tu película favorita, comprar una cena estupenda, palomitas y chucherías para parar un camión.
Si nuestra vida estuviera repleta de sorpresas, ¿acaso nos soprenderíamos alguna vez?En cambio, si tienes una rutina que rige tu vida, momentos como este, en los que compartes algo diferente con alguien, pasan a ser un recuerdo inolvidable de un momento realmente especial.
Y, dándole vueltas a este tema, he encontrado una tira de Mafalda en la que se habla de la normalidad. Bueno, de la visión ácida que siempre encontramos en las tiras de Mafalda, claro.






A pesar de lo que dice Quino, creo que sí que existe un remedio contra la normalidad: LAS SORPRESAS