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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Un antiguo debate


Ayer, leyendo una entrada de un blog, encontré una reflexión interesante sobre una de las fotografías más famosas de la historia, así como sobre el fotógrafo de la misma. Se trata de la foto tomada por Kevin Carter que encontráis en esta entrada.
Fue tomada en África y me parece que la propia foto habla por sí sola. Captar una imagen como ésta, en la que vemos hasta qué punto la situación de la población africana es desesperada, tiene que ser cuanto menos impactante.
La primera vez que vi esta imagen pensé que la persona que presenciara esta escena, tomaría la foto con el objetivo de denunciar una situación tan desesperada como lo es ésta, en la que un niño es atacado por un buitre que espera el momento en el que el niño muera para comérselo. 
En una sociedad como la nuestra, en la que situaciones como ésta son impensables, es lógico interpretar que una imagen como ésta impactaría pero, en mi caso, más que la imagen, me sorprendió la reacción del propio fotógrafo a la situación. 
Las declaraciones que éste hizo al recibir el premio Pulitzer en 1994 por esta fotografía fueron, en mi opinión, cuanto menos espeluznantes. En primer lugar le preguntaron qué hizo al terminar de hacer la foto, a lo que él contestó que espantar al buitre. Frente a esta respuesta el periodista le preguntó: "¿y con el niño?". Carter se quedó mirando al periodista y contestó: "al niño lo dejé ahí". Cabe destacar que pasados 3 meses, se suicidó.

Por más que lo pienso, no le encuentro una explicación, ni mucho menos una justificación a ésto. No puedo creerme que pudiera llegar a hacer algo así. ¿Qué clase de persona es capaz, después de presenciar un momento como ése, marcharse sin más dejando al niño ahí, sólo? Eso sí, no olvidemos que espantó al buitre, regalándole así al pobre niño un par de minutos más de vida.
Por muy complicado que fuera llevarlo a un hospital, por muy lejos que estuviera...nada de eso lo justifica.
Y así, debatiendo con mis familiares sobre la legitimidad de sacar una foto como ésta, me he dado cuenta de que, en ocasiones, aunque nos parezca que la gente hace cosas determinadas con un objetivo noble, los medios utilizados no hacen sino distorsionar y opacar ese objetivo.
Lo peor de todo es que en este caso, ni siquiera estoy segura de que el objetivo de Carter fuera denunciar esta situación a la que un niño indefenso en África se tuvo que enfrentar, al menos sus palabras no me hacen pensar que fuera así, tal  como yo pensé al ver la fotografía por primera vez.
Es increíble como cambian las cosas según el prisma mediante el que se miren.